Características de la caída del cabello
En las alteraciones del ciclo de vida del cabello intervienen dos términos básicos que identifican cómo transcurre el proceso de caída: efluvio y defluvio.
Efluvio
Se identifica como una caída anormal del cabello, tanto por su cantidad como por sus características. No obstante, en la mayoría de los casos es reversible y se produce la regeneración total o parcial del cabello.
Puede aparecer como consecuencia de un shock traumático, estados de ansiedad, dietas restrictivas, determinados procesos médicos o diferentes alteraciones del organismo.
Defluvio
Es una caída del cabello que normalmente presenta una evolución más preocupante y que puede tener un carácter definitivo e irreversible.
Puede estar provocada por la progresiva involución del cabello hasta convertirse en un vello más fino o por la pérdida gradual de los folículos debido a procesos de esclerosis o atrofia. En el defluvio, parte de los cabellos perdidos puede no recuperarse, como sucede en determinados casos de alopecia androgenética.
Podemos clasificar los tipos de alopecia en tres grandes grupos: progresivas, temporales y cicatriciales.
Caída progresiva del cabello
Alopecia androgenética
Es una de las formas más conocidas de alopecia. Con el paso del tiempo puede producirse una miniaturización progresiva del folículo y una reducción cada vez mayor de la densidad capilar.
Se caracteriza por una pérdida inicial del cabello en el vértex y, progresivamente, en la parte superior del cuero cabelludo. Habitualmente se conserva el cabello de la zona de la nuca y de los laterales, mientras que la pérdida puede avanzar hasta generar una calvicie visible en la coronilla.
En algunos casos, aunque no siempre, puede aparecer acompañada de seborrea y caspa. El exceso de secreción sebácea debe tenerse en cuenta por las molestias que puede ocasionar y por su posible influencia sobre el estado general del cuero cabelludo.
En la alopecia androgenética, los folículos terminales se vuelven progresivamente más pequeños y superficiales, hasta producir cabellos cada vez más finos y semejantes al vello.
Uno de los principales factores relacionados con este proceso es la acción de los andrógenos y, especialmente, de la dihidrotestosterona o DHT. Esta se produce a partir de la testosterona mediante la acción de la enzima 5-alfa-reductasa.
En este tipo de alopecia, los folículos pueden presentar una fase anágena más corta y una fase de reposo más prolongada. Este alargamiento puede dejar el folículo vacío durante un determinado periodo, ya que el cabello que se encontraba en fase telógena se ha desprendido y el nuevo cabello en fase anágena todavía no ha aparecido.
El retraso en la reanudación de la fase anágena provoca, además de la miniaturización del cabello, una disminución del número visible de cabellos.
Alopecia frontoparietal
Se manifiesta mediante un retroceso de la línea frontoparietal del cabello. En el hombre puede adoptar la típica forma de «M», característica de las entradas en la frente.
No siempre debe considerarse como un preludio de la alopecia androgenética, ya que pueden ser manifestaciones diferentes y no necesariamente coexistentes en una misma persona.
La posible evolución de la alopecia frontoparietal debe ser valorada por un profesional mediante la observación de la línea de implantación, el grado de miniaturización del cabello y la evolución general de la pérdida capilar.
Antiguamente se utilizaban diferentes sistemas de medición basados en líneas y ángulos trazados sobre la zona de las entradas. Sin embargo, el diagnóstico actual debe realizarse mediante una valoración clínica adecuada y, cuando sea necesario, con herramientas como la tricoscopia.
Caída del cabello de origen endocrino
El desarrollo del cabello y su ciclo están condicionados por la actividad de las glándulas endocrinas. Sus hormonas ejercen una importante influencia reguladora sobre el sistema pilosebáceo.
En algunas enfermedades de la tiroides puede aparecer un efluvio telógeno. El hipotiroidismo puede afectar al cabello, a la barba y al vello del pubis y de las axilas.
En el cuero cabelludo puede producirse una pérdida difusa o más evidente en determinadas zonas. La piel puede adquirir un aspecto pálido y seco, mientras que las uñas pueden volverse frágiles y finas. El cabello también puede debilitarse, secarse y perder grosor, produciéndose una intensa caída en fase telógena.
Tanto en el hipertiroidismo como en el hipotiroidismo pueden aparecer alteraciones capilares. En algunos casos también pueden coexistir enfermedades autoinmunes, como la alopecia areata o el vitíligo.
En cuanto a la actividad ovárica, durante la menopausia puede reducirse el número de cabellos y producirse un retroceso de la línea frontal. El vello del pubis y de las axilas también puede hacerse menos abundante.
En el síndrome de ovario poliquístico, frecuente entre mujeres jóvenes, la caída del cabello puede asociarse a una mayor producción sebácea, caspa y otros signos relacionados con el exceso de andrógenos.
Alopecias temporales
Tricotilomanía
La tricotilomanía es un comportamiento recurrente caracterizado por el impulso de arrancarse el propio cabello o el vello de diferentes zonas del cuerpo.
Puede definirse como un trastorno de la conducta que llega a manifestarse mediante un arrancamiento compulsivo del pelo. Puede ocasionar desde pequeñas pérdidas localizadas hasta una alopecia severa.
A largo plazo, si el comportamiento se mantiene, pueden producirse daños permanentes en algunos folículos debido a la tracción repetida, la inflamación y las lesiones continuadas en el sistema de anclaje del cabello.
La tricotilomanía puede aparecer durante la infancia, aunque es frecuente que comience entre los 9 y los 13 años. Su desarrollo puede estar relacionado con situaciones de estrés, ansiedad u otros trastornos emocionales.
Debido a sus implicaciones sociales y psicológicas, muchas personas no comunican este problema, lo que dificulta conocer con precisión su prevalencia.
La persona puede arrancarse los cabellos uno a uno, principalmente en la cabeza, aunque también puede actuar sobre otras zonas del cuerpo, como las cejas, las pestañas, la barba, las axilas o el vello púbico.
También puede relacionarse con la tricofagia, que consiste en el hábito de masticar o ingerir el cabello. Esta conducta puede provocar la acumulación de cabello en el aparato digestivo, formando una masa denominada tricobezoar.
La ansiedad, la depresión y el trastorno obsesivo-compulsivo pueden coexistir con la tricotilomanía, por lo que resulta importante contar con la valoración de un profesional de la salud mental.
Alopecia areata
Una de las alopecias temporales más frecuentes es la alopecia areata.
Generalmente, se caracteriza por la aparición de una o varias áreas sin cabello, de forma redonda u ovalada y de diámetro variable. Puede afectar al cuero cabelludo y a otras zonas del cuerpo, como la barba, las cejas o las pestañas.
La piel de las zonas afectadas suele mantener un aspecto aparentemente normal, sin descamación ni alteraciones visibles importantes. Los folículos pilosos no se destruyen necesariamente, por lo que el cabello puede volver a crecer.
La alopecia areata es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario ataca temporalmente los folículos pilosos. Aunque el estrés puede influir en su aparición o evolución, no debe considerarse su única causa.
Resultan afectadas principalmente las estructuras del folículo que se encuentran en plena fase de crecimiento. Cuando el cabello vuelve a crecer, en ocasiones puede aparecer inicialmente más fino, blanco o canoso, recuperando posteriormente su color habitual.
Debe valorarse tanto la intensidad como la extensión de la enfermedad. Entre los signos que pueden observarse se encuentran los denominados «pelos en forma de signo de exclamación», que presentan una base más estrecha que la parte superior.
También debe prestarse atención a la localización de las placas en la nuca y sobre las orejas, un patrón conocido como ofiasis, así como a la afectación de las cejas, las pestañas y otras zonas corporales.
En algunos pacientes, la alopecia areata puede asociarse a alteraciones en las uñas, como pequeñas depresiones puntiformes, rugosidad o cambios en su superficie.
Las formas más extensas son la alopecia areata total, que afecta a todo el cuero cabelludo, y la alopecia areata universal, que provoca la pérdida del cabello y del vello de todo el cuerpo.
Caída del cabello cicatricial
Dentro de las alopecias cicatriciales encontramos diferentes enfermedades en las que se produce la destrucción permanente del folículo piloso y su sustitución por tejido cicatricial.
Entre ellas pueden encontrarse determinadas manifestaciones del lupus eritematoso, el liquen plano pilar, la esclerodermia y la foliculitis decalvante.
También pueden existir alopecias cicatriciales relacionadas con infecciones, como algunos casos de tiña inflamatoria, o con alteraciones congénitas, como la aplasia cutánea.
Debido a que estas alopecias pueden provocar una pérdida irreversible del cabello, es fundamental obtener un diagnóstico dermatológico lo antes posible.
Tratamiento capilar
Cada día, los investigadores continúan realizando estudios para encontrar los tratamientos más adecuados para cada patología y para comprender mejor los diferentes mecanismos implicados en la caída del cabello.
Las alternativas naturales, como la fitoterapia, pueden utilizarse como complemento dentro del cuidado del cuero cabelludo. No obstante, el hecho de que un producto sea natural no significa que esté completamente libre de efectos adversos o reacciones alérgicas.
Antes de iniciar un tratamiento contra la caída del cabello es recomendable identificar su causa. No todos los tipos de alopecia responden al mismo tratamiento y algunos requieren atención dermatológica o médica especializada.
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Kapha Treatment: mezcla de plantas ayurvédicas destinada al cuidado de diferentes anomalías y desequilibrios del cuero cabelludo.
Essential Oils: mezcla de aceites esenciales puros que puede añadirse a las plantas en función de las necesidades de cada cuero cabelludo.
Hydro Water: hidrolatos ecológicos concebidos como complemento para mezclar con las plantas y facilitar la preparación de los tratamientos.
En el salón puede realizarse un tratamiento intensivo siguiendo las tablas y los protocolos de uso recomendados.
Posteriormente, puede establecerse un tratamiento de mantenimiento para casa, siempre de acuerdo con las indicaciones y recomendaciones del profesional de peluquería.